El formato cambia cómo preparas y guardas el caldo. Para comparar precio y composición, utiliza la cantidad lista para tomar y respeta la dilución que indique cada fabricante.
Líquido: comprueba si está listo para tomar
El volumen del envase ayuda a calcular raciones, pero algunas presentaciones también se diluyen. Revisa si necesita refrigeración antes de abrir y el plazo de consumo después.
Un envase más grande puede salir mejor por litro y, aun así, resultar menos práctico si no vas a terminarlo dentro del plazo indicado.
Concentrado: el rendimiento importa
El precio por kilogramo no explica cuánto te costará una taza. Busca la dosis recomendada y cuántas raciones declara el fabricante.
No compares la proteína de 100 gramos de concentrado con la de 100 mililitros de caldo líquido: son bases diferentes.
Polvo: una etiqueta más que leer
Comprueba ingredientes, cantidad por ración y volumen de agua. Que sea un polvo no determina por sí solo su composición ni su sabor.
La facilidad de transporte o almacenamiento puede ser un criterio importante. Decide cuánto valoras esa comodidad frente a un formato ya preparado.
Una cuenta útil
Coste por ración = precio del envase ÷ número de raciones preparadas. Añade aparte los gastos de envío si comparas pedidos.
Ejemplo hipotético: un envase de 24 € que rinde 20 tazas cuesta 1,20 € por taza, antes del envío. El resultado cambia si usas una dosis mayor.
Fuentes consultadas
Las fuentes comerciales describen su propia oferta. No equivalen a una verificación independiente de sus afirmaciones.